
PEQUEÑO ENSAYO SOBRE UN GRAN PROBLEMA
Suena “Them Belly Full” y escucho el verso ametrallado por Marley de “A hungry man is an angry man” (“un hombre hambriento es un hombre violento”) ; y tras ello se asoma una catarata de imágenes digna de los hombres que enferman de tanto pensar.
Existen formas, de abrirse sin dolor, y despertar el inmaculado monstruito que yace olvidado en los estómagos de cada uno. Aquel que antaño golpeaba las paredes de tal modo, que hasta a la mente sacudía y germinaba el respeto y la ternura. O la inclinación al menos por, el ahora tan ajeno, otro.
El monstruito duerme, porque quedó encerrado en una cajita “feliz” de Mc. Donald’s, que alguien pudo pagar; mas no pudo mirar a los ojos de la mujer descalza de la esquina, que pidió alguna sobra.
Es el hombre quien devora a su prójimo, por simple necesidad, de evitar la angustia, de verse reflejado.
“Un hombre hambriento, es un hombre violento”, y tiene sus razones para serlo, mas él no sabe, que es más digno de portar el nombre de hombre, que las bestias que lo ignoran.